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Little Italy: un pequeño barrio con un gran encanto

Escondido, entre una comunidad china que prolifera a pasos agigantados, pero firme, esta el  Little Italy de NYC. Los colores de sus manteles, las plantas de albahaca puestas adentro de latas de tomates y las sillas con el solcito que les pega al medio día lo hace majestuoso.

Este pequeño barrio concentra una gran cantidad de restaurantes en  aproximadamente 3 cuadras de largo. Se encuentra ubicado sobre la calle Mulberry, entre Broome y Canal.  Y los que conocen este barrio  saben que Perfuma. El Little Italy perfuma con  su olorcito a ajo y oliva, a salsita casera….mmm, es realmente una delicia. Sus ciudadanos orgullosos de lo que ofrecen te invitan a sentarte, porque saben que podes pedir cualquier cosa y que te va a gustar.

Todos tienen al medio día menús especiales, en los que te ofrecen por ejemplo; el plato, copa de vino y postre. O entrada, plato y bebida. Es súper recomendable si te gusta la pasta y vas a nueva york.

La comida de este lugar habla de gente que sabe dejar la barriga llena y el corazón contento. Me recibieron  con un trozo de pan  casero fresco,  y un dip de aceite de oliva extra virgen para mojarlo.

Pedí una lasaña y era simplemente extraordinaria. Tenia la base de masa, una capa gorda de buena ricota sin ningún tipo de aderezos, otra masa que la separaba de una capa de auténtica bolognesa, y una última masa antes de una abundante capa de salsa de tomates que era simple (solo con hojas de albahaca y ajo por supuesto) pero te daban ganas de pasar el pancito por el plato. Estaba  Gratinada y tenía queso fresco recién rallado y como estaban en todos los detalles, el plato estaba bien caliente. Una copita de vino, buena compañía y de repente te sentías  intensamente vivo.

Para ponerle el broche de oro al almuerzo podes probar además los Cannolis, tienen masa de ricota y relleno de crema, son deliciosos.

Como estamos hablando de Italia, Italianos y Nueva York, aprovecho para contarles que enfrente del Flat Iron hay un mercado gigante y divino llamado Eataly.  En ese lugar podes encontrar lo que sea que se te ocurra de alimentos importados de Italia: pastas, salsas de tomates, aceites, quesos, oliva, cervezas, etc. Además tienen diferentes secciones dedicados a diferentes especialidades: Cafetería con un buen expresso, heladería cuyos helados son uno de los mas ricos de nueva york, pizzeria, panadería, una sección de comidas y postres. Podes comer ahí, o cruzar a la placita que esta enfrente. Y como si esto fuese poco, también dan clases de cocina .

En cada esquina de la gran manzana podes chocar con una pizzería, esas de las porciones grandes y que se doblan, que cuando las ves en las películas te dan ganas de imitar al actor y comerla.

La comunidad italoamericana de NYC mantiene firme los colores verde, rojo y blanco en diferentes puntos de la ciudad, y te hace respirar Italia, porque como dije antes perfuma a Italia, y esos aromas siempre agradan.

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Magnolia Bakery: sabores de la abuela

Dicen que cuando vas a NYC tenes paradas obligadas, lugares que no podes dejar de conocer. Que hay pasar por el Central Park, aunque sea a ver el strawberry fields dedicado a John Lennon. Que debes conocer la terraza del met, ese museo increíble donde podes ver prácticamente la historia de la humanidad. Que tenes que caminar en Times Square de noche y disfrutar  sus luces , y también dicen que sin importar si sos ingeniero, abogado, músico o director tenes que entrar en Magnolia Bakery y probar algo.

¿Por qué Magnolia esta en las listas de las cosas para conocer de Nueva York?  Es porque en ese lugar se pusieron de moda los cupcakes, porque la decoración es divina, todo a tono y en colores pasteles, porque tiene una heladera enorme con todas las cosas bien exhibidas (todo entra por los ojos).

Hace mucho tiempo que vengo escuchando hablar acerca de esta pastelería. Comentarios de gente que paso por ahí y compro algo, comentarios de otros pasteleros que hacen sus cupcakes o leyendo en otros blogs alguna de sus recetas. Y todo eso creo en mi una gran expectativa. Me imaginaba que sus cupcakes y tortas iban a ser tan sublimes que iban a quedar para siempre entre mis recuerdos. Porque todos nos acordamos de las cosas ricas que comemos.

Cuando llegue al local me pareció hermoso, las lámparas, el piso despintado por el transito de los clientes, los colores de las tortas, las pizarritas con los precios. Todo era lindo.

Fui dos veces, la primera a desayunar. Pedí un te y un muffin de limón y amapolas (que resulto ser simplemente una masa cuatro cuartos saborizada con limón y amapolas). Probé también el famosísimo cupcake de chocolate, pero como la receta se consigue fácil y muchas personas ya lo hacen, no me sorprendió, tuve la sensación de lo conocido.

 La segunda fue un día antes de regresar a la Argentina, y esta vez estuve mirando un buen rato todas las opciones, quería probar todo, pero no podía así que tenía que elegir. Me decidí por un Cupcake de coco y una porción de Red Velvet, que era super rojo, el más rojo que vi en mi vida. Estaba relleno de una crema de vainilla y cubierto por la misma crema. Y el conjunto estaba bien. Pero solo eso, era una torta esponjosa, roja pero comí otros Red Velvet parecidos a este, y también mejores.

La masa del cupcake de coco era súper esponjosa, el toping era merengue italiano y coco rallado por encima. Me dio la sensación de que lo podía haber comido en la casa de alguna amiga o tía. En ese momento pensé que si vas con pocas expectativas a un lugar la pasas mejor, porque te sorprendes más fácil.

Pero la magia de Magnolia era precisamente esa: sabores como los de  la casa de mi abuela o una  amiga; sabor a casero, a recién horneado. Y  el estilo old-fashioned fue sin duda la revolución de esta pastelería: la vuelta a lo  homemade. Sus recetas son imperfectas, pero  esponjosas, tienen amor. Esa esa es su magia, te recuerda a los sabores de la infancia, a la torta de vainilla que te hacia tu mamá el día de tu cumpleaños.

NYC: carritos para todos los gustos

NYC es una ciudad enorme, que conoce de nieve y tormentas frías en invierno, pero también de días calurosos y soleados que te dejan la marca en la piel si te olvidas usar protección solar en  verano.

NYC tiene aromas y sabores diferentes en cada esquina. Sabores  “importados”,  traídos por miles de personas que fueron llegando a los Estados Unidos: y es así  como hoy podemos disfrutar de la famosa carror cake, que es también nostalgia Inglesa. Y siguiendo con el tiempo, esta ciudad siempre fue y es una de las elegidas por inmigrantes, que la adoptan como propia, que la aman pero que también extrañan sus costumbres, sus comidas. Y de a poco, y con el paso de los años, todo eso se va mezclando en esta ciudad, van surgiendo nuevos sabores, parecidos a los de esos otros países, pero diferentes, sabores netamente neoyorkinos .

Caminando y recorriendo la ciudad se escuchan acentos latinos, polacos, franceses, iraníes, griegos, españoles, italianos, chinos. Creo que estar allí es como asomarse a un punto en el mundo en donde se unen muchas fronteras, es como una conexión hacia todo el mundo.

Como resultado de esta pluralidad cultural hay alimentos para todos los  gustos y bolsillos. Podes almorzar comida mexicana muy económica o comida fusión japonesa en un restaurant de lujo. Y también lo mismo puede valer diferente, un hotdog en la quinta avenida te puede costar 3 veces más que en el downtown (los dos comprados en puestos similares).

Hablando de la comida callejera hay carritos de sawarma, falafels y comida vegetariana, que si caes a la hora del almuerzo seguro tenes que esperar porque hay cola.

En el Soho descubri un carrito de muffins y cupcakes ,  y fue en ese lugar donde probe el cupcake que más me gusto de todo ny: el bizcochuelo era de chocolate, relleno de mousse de chocolate, y con un topping de crema de mani: morder eso fue  como saltar sobre nubecitas.

Hay puestos callejeros de bagels y donnas, que también  venden el café americano ¡todo el mundo camina con el vaso de café, té o jugo en la mano!

Si seguis un olorcito ahumado, seguro llegas a algunos de los incontables puestos de hotdogs: están por todas partes y también ofrecen  tentadoras brochettes de pollo o carne vacuna con el mismo método de cocción. Tienen además pretzels:  muchos neoyorkinos los consumen con kepchup o con mostaza.

Para compensar las calorías de un almiuerzo o desayuno copioso, nada mejor que optar por frutas (las venden enteras o cortadas y listas para consumir). Esos mismos lugares  venden jugos , fresquísimos y ricos. A mi me gusto uno de zanahorias, apio, naranjas y jengibre.

Me gusto mucho el yogur helado, el carrito que los ofrece parece salido de un dibujo animado: viene en sabor natural (mi preferido) o de vainilla. Y de toppins tenes variedad de frutas riquísimas, y cereales,o hasta galletitas y chocolates .

En la búsqueda de sabores en las calles de nueva york vi en Times Square un puesto con empanadas. Encontrarlo fue el mejor retrato de esa sensación que me dio NYC,  la de  estar en diferentes partes del mundo al mismo tiempo, porque NYC tiene una fusión cosmopolita, que sin dudas le sienta muy bién.